miércoles, 10 de octubre de 2018

¿Cómo fueron las primeras fotografías eróticas de la historia?





El erotismo dejó de ser una provocación a los sentidos para convertirse en una cotidianidad, pero estas fotos son tan sensuales que te excitarán.
El primer estímulo sexual jamás se olvida. La curiosidad de ver un cuerpo desnudo del mismo sexo o del opuesto en la privacidad del anonimato resulta excitante y hasta cierto punto, fascinante. Entonces, te pregunto ¿qué te provocaba ese extraño cosquilleo en la ingle que se recorría hasta los órganos sexuales y de pronto estallaba en una sensación de humedad o en una erección incontrolable? La foto de la hermana de tu mejor amigo, la maestra de piernas ejercitadas, el cantante de tu banda favorita o el futbolista de moda; todos ellos tenían un aire sexual que te elevaban la libido. Sin embargo, creciste y las imágenes que te excitaban terminaron por normalizarse en tu vida.
En efecto, hoy es normal ver la foto de una mujer desnuda en Twitter, una revista porno en los puestos de revistas o un gif circulando en la red. El erotismo dejó de ser una provocación a los sentidos para convertirse en una cotidianidad. Por esto es casi imposible que una foto del siglo XIX sea lo suficientemente excitante como para provocar en ti es mismo sentimiento que en la adolescencia... ¿o no?
Las capturas que datan de aquella época suelen ser mucho más eróticas de lo que parece y contienen una carga sexual significativa que en parte se debe al color y a las temáticas con las que se presentaban.























El daguerrotipo como pionero de la foto erótica

En 1839 nació el primer sistema de fotografía ideado por Louis Jacques Daguerre, quien realizó fotos de esculturas desnudas y las volvió un tanto eróticas de modo que las comercializaba como entretenimiento. Por ello, intentó contratar modelos que se despojaran de su ropa para sus experimentos; sin embargo, no lo consiguió debido a que las actrices de la época se negaban a hacerlo ya que no era congruente con su quehacer artístico. De igual manera, intentó que prostitutas y bailarinas se desnudaran, lo cual tampoco le fue posible ya que el largo tiempo de exposición que necesitaba el daguerrotipo era exagerado para que una persona permaneciera en una sola posición.

Fue entonces que Daguerre dejó de lado el tema y continuó haciendo fotos de edificios y esculturas. Entonces, en Francia, Félix Jacques Antoine Moulin se adentró en la idea de Daguerre y para 1851 logró que algunas prostitutas, bailarinas y actrices desempleadas se desnudaran para él. De este modo, tomaron poses de las pinturas clásicas como ninfas bañándose en el río, mujeres recostadas en divanes y otras más se tomaban el cabello con un aire de dulzura e inocencia. Cabe señalar que para la corte de Napoleón III, esto era un acto de indecencia como ningún otro, por lo que apresó a Moulin por un mes, hasta que él explicó que era como ver pinturas en óleo, sólo cambiaba la forma de representarlas.























Clandestinamente, siguió trabajando en desnudos que después comercializaba en círculos sociales exclusivos como los caballeros del gobierno, mismos que jamás dijeron una sola palabra al respecto a Napoleón. Sin embargo, Moulin no estaba en tendencia con las fotos eróticas, ya que antes, a principios de los años 40, Johann Baptist Isenring realizó el primer daguerrotipo a color. Es decir, tomó la foto y enseguida, al revelarla, le aplicó color con una mezcla caliente de goma arábiga y pigmentos. La técnica se puso tan de moda que se comenzó a replicar en otros países como Japón, lugar en el que las acuarelas tienen historia. Ellos, por ejemplo, aplicaban pintura al óleo sobre la emulsión fotográfica, lo que significa que en realidad la foto a color se dio gracias a la aplicación externa de pigmentos.





La comercialización

A medida que ésta se popularizó, más personas querían adquirir sus ejemplares, por lo que Moulin y Alfred Stieglitz, entre otros, se dedicaron a vender fotos eróticas de forma clandestina, por lo que las llamaban "piezas de estudio anatómico", sólo así pudieron comerciarlas dentro de la legalidad. El auge de estas fotos fue tal que de pronto ya eran de uso común y nadie las usaba con fines médicos.
Los daguerrotipos eran imágenes que no podían ser copiadas, por lo que cada pieza era única y, desafortunadamente, tenía muy poco tiempo de vida. Después de un cierto periodo, la fotografía pasó a ser de papel, por lo que se redujo el costo y claro, la producción se volvió —casi— masiva. Fue entonces que los fotógrafos tenían más trabajo que nunca, puesto que debían pintar cada pieza, aunque fuera de la misma escena.
Esta corriente fotográfica cada vez fue menos exclusiva hasta que se volvió un arte completamente popular. Desde entonces, casi cada fotógrafo intenta al menos una vez en la vida tomar fotos de mujeres y hombres desnudos, algunos en situaciones comprometedoras, otros en la soledad de su sensualidad y unos más sólo con insinuaciones de corte sexual.
Fue gracias a la osadía de fotógrafos y modelos que tienes a tu disposición miles de fotografías que evocan tus deseos más íntimos y explotan los sentidos. De este modo y gracias a la cultura pop, la foto de tu crush, la maestra o el vecino sensual te provocan ciertos estímulos que pocas veces puedes describir de manera sencilla. El erotismo siempre ha sido una forma de desahogar el placer. A veces sólo basta una mirada.



Disfrutar del ingenio y de la cara sexual que una foto del siglo XIX te provee no tiene comparación. Míralas y juzga tú mismo.



martes, 9 de octubre de 2018

EL MAESTRO BOTERO REINTERPRETA EL KAMASUTRA






Fernando Botero

El maestro Fernando Botero, a sus 85 años, conserva intacta su magia y creatividad. Así deja constancia en esta serie de acuarelas eróticas inspiradas en el mileranio Kamasutra. 70 imágenes elaboradas en varias técnicas: dibujos a color y en blanco y negro, acuarelas y sanguinas.

Botero siempre ha defendido el ideal de que el arte se ha utilizado desde el origen de los tiempos para dar placer.  En ese sentido, lo cautivador del Boterosutra, para él, es que el erotismo es sutil, que la sensualidad se manifiesta en el color y en las formas.



Para nosotros, lo cautivador es él en sí mismo. Su obra, su pasión y visión de la belleza desde un prisma más redondeado y hermoso del habitual, nos hace volar. Aprovechamos para felicitar en vida al gran maestro.  Ojalá disfrutemos de su gracia muchas más primaveras.
El estilo distintivo de Fernando Botero de formas infladas suaves con cambios inesperados en la escala es hoy reconocible al instante. Refleja la búsqueda constante del artista para dar presencia y realidad al volumen. Los parámetros de proporción en su mundo son innovadores y casi siempre sorprendentes. Apropiándose de temas de toda la historia del arte, desde la Edad Media, el quattrocento italiano y el arte colonial latinoamericano hasta las tendencias modernas del siglo XX, Botero los transforma a su propio estilo particular.
















Nacido en Medellín, Colombia en 1932, Botero se interesó por la pintura a temprana edad. Su precocidad artística fue evidente en un artículo ilustrado que contribuyó al periódico de Medellín El Colombiano cuando tenía diecisiete años. Titulado Picasso y La inconformidad del arte, reveló su pensamiento vanguardista sobre el arte moderno. Botero se mudó a Bogotá en 1951 y realizó su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz. Al año siguiente, a la edad de veinte años, recibió el Segundo Premio en el Salón Nacional de Bogotá.

Con el dinero que ganó con el premio del Salón y sus exposiciones, Botero viajó a España, Francia e Italia para estudiar el trabajo de los antiguos maestros. En Madrid, visitó diariamente el Museo del Prado mientras estudiaba en la Academia de San Fernando. En Florencia, estudió en la Academia de San Marcos y recibió una profunda influencia de las obras de Giotto, Piero della Francesca, Paolo Uccello y Andrea del Castagno.

Fue durante una breve estancia en México que Botero produjo Still Life with Mandolin (1956), el primer trabajo en el que la forma "hinchada" hace una apariencia definitiva. Dos años más tarde, recibió el Primer Premio en el Salón Nacional de Bogotá por su Cámara Nupcial: Homenaje a Mantegna, una obra inspirada en los 1474 frescos de Mantegna para el Palacio Ducal de Mantua.

Fernanco BoteroMás tarde, Botero hizo una segunda versión sobre este tema, que ahora está en la colección del Museo Hirshhorn. Botero se mudó a Nueva York en 1960 y al año siguiente el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió su pintura Mona Lisa, Edad Doce para su colección. Durante este período experimentó brevemente con una pincelada gestual, que Botero llamó su coqueteo con la Escuela de Nueva York. Durante los años siguientes, Botero continuó explorando la manipulación de la forma para lograr un efecto estético, eliminando gradualmente todos los rastros de pinceladas y texturas, optando en cambio por formas infladas suaves.



Su continua atracción por la Colombia de su juventud se refleja en pinturas arraigadas en la vida de la pequeña ciudad colombiana: grupos familiares de clase media, jefes de estado, prelados, madonnas, militares, prostitutas y opulentos bodegones con frutas exóticas. En 1973, Botero dejó Nueva York para ir a París y comenzó a producir esculturas, aunque sin renunciar a la pintura. Su trabajo en un arte tridimensional fue una progresión natural para un artista singularmente dedicado a expresar volumen y masa.

Sin embargo, no es la apariencia del volumen, sino el volumen en sí, un volumen tangible, lo que ofrece el medio de la escultura. Su visión implica la convicción de que la monumentalidad no es tanto una cuestión de tamaño como de una proporción. Es una búsqueda de lo heroico en el arte, un atributo que Botero descubrió por primera vez cuando era estudiante en Florencia. Hoy Fernando Botero divide su tiempo entre París, Nueva York y Toscana. Sus pinturas, esculturas y dibujos se exhiben y representan en colecciones de museos de todo el mundo.



“El arte es espiritual, un respiro inmaterial de las dificultades de la vida.”
"Cuando comienzas una pintura, es algo que está fuera de tí. Al terminarla, pareces haberte instalado dentro de ella"






Conclusión

La obra de Fernando Botero cumple con su objetivo de transmitir el erotismo al espectador, pero no de la manera en la que estamos acostumbrados, mostrándonos un cuerpo armonioso y esbelto, sino que mostrando una realidad diferente.

domingo, 30 de septiembre de 2018

EROTISMO, SENSUALIDAD Y PROVOCACIÓN ART DECÓ DE LA MANO DE GEORGE BARBIER



Hay algo que nos fascina de todos esos visionarios adelantados a su época, la valentía; es todo un don y un arte el ser lo suficientemente atrevido como para provocar obviando los encorsetamientos y los tabúes, con el objetivo de atender la demanda y los deseos de aquellos cuyos sueños húmedos siempre están dispuestos a ser saciados.

La vida de George Barbier es poco conocida. Se sabe que Barbier estudió en la École nationale supérieure des beaux-arts de París siendo alumno de Jean Paul Laurens. Aunque expuso por primera vez en 1910 en el Salón de los Humoristas bajo el seudónimo de Édouard William, no fue hasta el año siguiente cuando fue descubierto al presentar su primera exposición, en la galería de su tío Louis-Maurice Boutet de Monvel (1851–1913 en:), tenía entonces 29 años. Desde 1912 hasta su muerte, Barbier expuso en el Salón de los Artistas decoradores y se mantuvo en la vanguardia de su profesión con encargos para diseñar vestuarios para ballet y teatro, ilustrar libros, y producir ilustraciones de moda de alta costura. Durante 20 años Barbier formó parte de un grupo de la Escuela de Bellas Artes apodado por Vogue "Los Caballeros del Brazalete", un tributo a sus elegantes y extravagantes modales y estilo de vestir. En este círculo de la élite estuvieron incluidos Bernard Boutet de Monvel y Pierre Brissaud (1885–1964 en:)- (ambos primos hermanos Barbier), Paul Iribe (1883-1935 fr:), Georges Lepape y Charles Martin (1884-1934 en:).

Durante su carrera Barbier también se dedicó a la joyería y el diseño de vidrio y papel pintado. Sus dibujos reproducidos por litografía y coloreados mediante la técnica del estarcido aparecieron en las más famosas revistas de la época, como los diarios satíricos Le Rire o La Baionette, y las revistas de moda como Modes et manières d'aujourd'hui, Les fuillets 'Art, Femina, Vogue, Comoedia illustré, La Gazette du bon ton (fundada en 1912) y Journal des Dames et des Modes (también fundada en 1912), donde además de los dibujos escribió ensayos y numerosos artículos.


 Vestuario para la pieza teatral La Vie amoureuse de Casanova de Maurice Rostand (1891-1968 fr:), en 3 actos; presentada en París, Bouffes-Parisiens, el 22 de febrero de 1919.
A mediados de la década de 1920 trabajó con Erté para diseñar decorados y vestuarios para el Folies Bergère y en 1929 escribió la introducción para la aclamada exposición de Erté y logró renombre a través de sus apariciones regulares en la revista L'Illustration.

Fue famoso por sus trajes de escena para los Ballets Rusos. Además, también diseñó ex libris (realizó el de Jacques Nouvion, director de Journal des Dames ). Realizó ilustraciones para textos literarios de Charles Baudelaire, Théophile Gautier, Pierre Louÿs, Alfred de Musset y Paul Verlaine.

Realizó ilustraciones para publicidad. Estuvo vinculado con las casas de moda de Paul Poiret, Jeanne Lanvin, Jeanne Paquin, Madeleine Vionnet y también con el joyero Cartier.

Su obra maestra es el "Almanaque de las modas pasadas, presentes y futuras", en cinco volúmenes, publicados entre 1922 y 1925 bajo el título "Falbalas et Fanfreluches".

George Barbier diseñó una serie de decoraciones y trajes para el teatro y el cine. Suyo es el vestuario de Rodolfo Valentino en la película de 1924 "Monsieur Beaucaire" (en:). Murió en París en 1932 en el apogeo de su carrera.


Estuvo influido por los vasos griegos, las miniaturas indias; las obras de Aubrey Beardsley y Léon Bakst marcaron profundamente su estilo preciso y diligente, típico del Art Decó.




El Art Decó es ese prestigioso movimiento artístico que se dio sobre todo entre los años 20 y 30 y que influyó en la arquitectura, la decoración o los diseños de moda y de interiores; tiene en George Barbier una de las figuras más representativas.






















Todo lo prohibido y lo políticamente incorrecto conviven en las ilustraciones de Barbier; fumaderos de opio, orgías, poli amor, homosexualidad, bisexualidad, deseo, placer, erotismo y sensualidad con una estética muy publicitaria realmente vintage y un halo de ingenuidad e inocencia que le da más atractivo a esa provocación insinuante que se plasma de forma natural.
George Barbier formó parte de un grupo de artistas rebeldes que procedían de la prestigiosa École des Beaux-Arts en París.



Produjo, a parte de sus ilustraciones de elegante erotismo, joyas para Cartier, e incluso vestuario para el teatro, el ballet y el cine de París.
A una edad temprana, Barbier demostró sus habilidades haciendo réplicas de famosos cuadros.



Admirador de la obra de muchos pintores famosos, las primeras contribuciones al mundo del Art Decó de Beardsley, del que poseía ilustraciones hechas para varias obras de Edgar Allan Poe, tuvieron un profundo impacto en él.





En su corta vida como artista, Barbier ilustró más de 1000 libros.
Barbier encontraba mucha de su inspiración socializando con homosexuales y gente de la farándula, lo que su adinerada familia no aprobaba; él ignoró estos juicios porque el abierto enfoque sobre la sexualidad que obtenía alimentaba su fantástica obra.
Existen muchos libros sobre el elegante, delicado y exquisito arte de Barbier; George Barbier: El nacimiento del Art Deco o George Barbier: Maestro de Art Deco son una muestra de la obra de este fabuloso visionario.






ROSA AZUL



Un día buscando qué significado tenía el color azul en las rosas, porque siempre han sido junto las rosas rojas terciopelo mis favoritas, encontré que viene a significar la pureza de sentimientos, entrega, plenitud, pasión, confianza, conocimiento y amor... amor distinto fuera de los estereotipos.

Según los victorianos, que promovían la floriografía, el lenguaje de las flores, las rosas azules representan el misterio o el intento de alcanzar lo imposible.

La rosa azul cuenta con una amplia gama de simbolismo en el folclore y la cultura popular. El primer uso conocido de un símbolo de la rosa azul fue por el poeta alemán y filósofo Novalis, cuyo último trabajo fue un poema titulado "La Flor Azul" en el cual las flores florecientes azules representaban un deseo metafísico de luchar por el infinito, el amor y lo inalcanzable. La magia y el misterio que rodea a la rosa azul ha sido presentado en el cine, la televisión, el arte y la literatura. El simbolismo parece estar limitado sólo por la imaginación, ya que las metáforas de la rosa azul han oscilado entre el engaño y el secreto hasta el humor e incluso el armamento.


Por lo que he podido averiguar en el BDSM, es un símbolo que se ha colado sin que nadie se haya dado mucha cuenta de ello, sin saber muy bien ni el cuándo ni el cómo ocurrió esto. Hay que señalar que es un símbolo muy reciente.


¿A qué se debe esto? Pues bien, para empezar las rosas azules no existían en la naturaleza, pese a muchos esfuerzos de floricultores de todo el mundo, nunca se había logrado crear una rosa completamente azul, su color era un tono lila. Pero en torno a 2.004, empresas australianas y japonesas crearon genéticamente una rosa azul, hasta ese momento las que se podían encontrar eran rosas blancas teñidas de azul.

A pesar de ello si podíamos encontrarnos leyendas en torno a esta rosa. Precisamente fue su inexistencia, su imposibilidad de ser hallada en la naturaleza, le confirió un aire de lograr lo imposible, y siendo una rosa, pues, un amor imposible o como decía fuera de los estereotipos.

Tal vez todos sus significados, junto con el valor como símbolo de lograr hallar lo inexistente, el paraíso perdido, lo que hizo que se empezara a asociar con la sumisión.

He de decir, que mientras lo investigaba, han sido muchos los que han asociado la rosa azul a la sumisión y en ningún lado he encontrado quien argumentara lo contrario. Muchas sumisas se identifican con esta rosa y desean que su Señor le entregue una como símbolo de sumisión, como algo que deban ganarse.


*La flor azul bien puede definirse como una biografía novelada; una novela exquisita ambientada en la Sajonia del siglo XVIII, durante la época inmediatamente posterior a la Revolución Francesa en la que Fitzgerald narra la historia del gran escritor alemán Friedrich von Hardenberg —Novalis, un poeta clave del Romanticismo alemán que inmortalizó la flor azul (*) como símbolo del amor, el destino, la eternidad—, antes de convertirse en Novalis, y el gran amor de su vida, la pequeña Sophie von Kühn. Pero lejos de seguir las estructuras típicas de la biografía centrándose en el protagonista, la autora teje un delicioso universo de personajes que va mucho más allá de la historia de amor concebida como eje argumental de la obra. Y es precisamente en la construcción de ese entramado humano donde el genio de Penelope Fitzgerald alcanza las más altas cimas narrativas.


Se trata de una historia romántica, sí, pero también de una historia de contrastes donde el mundo poético convive sin chirriar con un mundo real en que se hace la colada y se despluman gansos; donde el origen aristocrático, la exquisita educación y el carácter espiritual de Fritz se encuentran con el temperamento de Sophie, llano, afable, mucho más simple. Además, la aparente sencillez de la novela estructurada en 55 brevísimos capítulos (y un epílogo) no es tal, pues no se suceden de manera lineal. Cada uno de ellos representa un instante, una emoción, un momento concreto cuyo enfoque se desplaza constantemente. Pero no os asustéis, además de una novela deliciosa, sutil, agridulce e intensamente conmovedora, es muy fácil de leer y nos abre las puertas del fascinante universo del Romanticismo alemán y la azarosa vida de uno de sus genios, el gran poeta Novalis.

(*) El poeta alemán Novalis, inspirado por una pintura de su amigo Friedrich Schwedenstein, fue el primero en usar este símbolo romántico  en su novela Heinrich von Ofterdingen; obra en la que, el joven Heinrich, su homónimo en la misma, sueña que mientras pasea por un paraje extraño encuentra una misteriosa cueva donde crece la hermosa flor azul que no logra olvidar.



LA ROSA AZUL DE NOVALIS
MICRORELATO.

La mayor obsesión de Novalis fue la rosa azul, símbolo de la belleza inefable. Durante toda su vida la buscó, convencido de que la poesía y el amor eran los únicos caminos para hallarla.

Sin embargo, los años transcurrieron y la flor se mantenía esquiva, de manera que, cada vez más, se sumía en la desesperación. Durante ese tiempo, Sophie von Kühn, el amor de su vida, murió, haciendo su tristeza casi incontrolable.

Mientras administraba las minas de Weissenfels, en 1801, la tuberculosis – la misma enfermedad de su amada – se manifestó con fuerza. Postrado en la cama, la noche del veinticuatro de marzo, tuvo un acceso de tos y de fiebre que no le permitió dormir.

De pronto, cuando estaba a punto de salir el sol, se produjo el milagro: la rosa azul apareció. Flotaba sobre la cabeza de Novalis, rodeada de un halo tan brillante que hería sus ojos.

Con el último arresto de fuerzas, la tomó, sintiendo que su cuerpo era invadido por una calidez reconfortante, mágica. En ese momento, pudo ver también a Sophie, que, con una sonrisa dibujada en el rostro, lo esperaba…




domingo, 23 de septiembre de 2018

EL FETICHISMO EN LOS AÑOS 50 A TRAVÉS DE LOS ARCHIVOS PROHIBIDOS DE JOHN WILLIE




Dibujó pin-ups para las portadas de las revistas "Flirt", "Beauty Parade", "Eyeful" y "Titter", entre otras.
También es autor de un pequeño manual sobre la técnica del bondage, titulado "Dear Jim", porque está escrito en el género epistolar.






Las aventuras de la dulce Gwendoline comenzaron a imprimirse en la revista Bizarre en 1946.1​ En las dos primeras historietas, de un "grafismo minucioso y evocador de las ilustraciones del pasado"1​ se autorretrataba como el sádico Sir d'Arcy.


En la tercera, titulada La princesa desaparecida (The Missing Princess, 1950-51) recurre a la acuarela y a una puesta en escena de raigambre eisneriana, además de presentar a una villana.1​ Esta historieta, así como The Scape Artist fueron distribuidas por Irvin Klaw bajo la marca Nutrix, tapando Eric Staton al efecto los desnudos originales.








John Willie fue un dibujante, ilustrador y fotógrafo nacido en Singapur y criado en el Reino Unido, conocido por su trabajo erótico en su vertiente más fetichista conocida como "BDSM" (B de Bondage, D de Disciplina y Dominación, S de Sumisión y Sadismo, M de Masoquismo) entre otras para su propia publicación Bizarre, y en particular por su conocida serie "Aventures of Sweet Gwendoline".






Creador de un comic muy referente en esa época.




Sweet Gwendoline (la dulce Gwendoline) es la protagonista de las historietas eróticas del artista especializado en bondage John Willie (1902-1962).1​ Estas obras se publicaron con el título de The Adventures of Sweet Gwendoline (Las Aventuras de Gwendoline), y posiblemente constituyan el más famoso icono del bondage después de la pin-up Bettie Page. Las historietas aparecieron por vez primera en la revista Bizarre en 1946,2​ siendo publicadas por entregas, normalmente de doble página, en diferentes revistas a lo largo de los años 50. Tras la muerte de Willie, el personaje sería retomado por otro ilustrador erótico, Eric Stanton.

http://taliakain.free.fr/gwen/John%20Willie%20-%20The%20Adventures%20of%20Sweet%20Gwendoline.pdf