martes, 12 de junio de 2018

SENTIMIENTO DE ESCLAVA



Sólo Usted es capaz de entender estas palabras, porque fue Usted quien las hizo llegar a mi ...

Sólo Usted es capaz de darle un significado Real, porque solo Usted es capaz de entender Nuestro Universo ... porque es Usted Amo el creador del mismo.
No necesito que nadie más lo entienda, que nadie más lo comprenda, no necesito que nadie más vea lógica donde nosotros sentimos La Esencia ...
Sólo Usted …




Usted es el único dueño de este diamante que antes estaba sin pulir y día a día lo pule con más intensidad y hace que brille como la más potente de las estrellas…









Porque solo a sus pies me siento segura, es a sus pies donde respiro el aroma que me devuelve a mi hogar, es a sus pies donde todos mis miedos se convierten en libertad haciéndome sentir invencible ...





Es porque solo a sus pies soy capaz de avanzar y de luchar, es donde crezco, donde permanezco en silencio mientras una melodía suena, el sonido de su respiración, de fondo, haciéndome sentir capaz de alcanzar cada una de las estrellas que en el cielo se esconden ...
Es a sus pies donde soy capaz de abrir mis ojos y aun sabiendo que estoy despierta soy capaz de soñar, de volar y de alcanzar cada una de las metas que me impone y me impondrá, porque no hay más realidad en este Universo que cumplir cada uno de sus deseos, cada una de sus ilusiones, cada una de sus perversiones, cada una de sus órdenes, cada una de sus metas, cada una de sus aspiraciones.


Recorrer ese cuerpo, aprendiendo cada detalle; con mis manos, palpando, sopesando, probando todos sus sabores, el aroma, cada textura, es algo que disfruto mientras usted me deja disfrutarlo Amo...mi deseo es poderoso…. Mi locura usted









Entrega...
Esa donde mis ojos le dicen con su brillo mi devoción y adoración...
Esa donde le doy todo lo que soy...
Esa donde mi alma sumisa y esclava florece cada día más y más bajo su cielo...
Ser suya a cada segundo del día y llenar su universo.
Escuchar su voz, sentir mi humedad... Todo se me revoluciona, con sentirle... A usted le entregue la llave de mi alma... usted es el que me moldea día a día como a su joya que soy ya cada día más brillo sabe sacar de esta su pequeña ...
No soy versada en letras...
No se escribir rimas...
No soy una dama de relatos...
No escribo prosas ni sonetos...


Solo soy una mujer simple que al roce de sus manos me convierto en poema escrito,
en pasión desbordada, en un manantial de deseo en una mujer entregada y enamorada...En piel se refleja su marca que con orgullo llevo...y al verla paso los dedos por ella y me sonrió y me lleno de felicidad por saber a quién pertenezco hasta el fin de los tiempos...
Cristales salientes de miradas penetrantes que sacan los demonios de mi sangre...




Vuelo entre sombras de sus besos, sus sueños marcan el camino a seguir usted mi libro, usted quien no me deja desistir, su dama lo ve reflejado cada mañana en el espejo bello de su mirada...

Esa mirada que con su ardor me quema y a la espera de oír esas palabras mágicas que me dicen...

¡Ahora! ¡Dámelo!...

Y yo desacérame en mil pedazos ya que esos cristales se convierten en energía para que la llama de alma siga ardiendo e iluminar su camino con su guía en mí... con su tacto en mi piel... con su sabor en mi boca... ese sabor que se resbala hasta llegar a mi humedad y sale para darle alivio a su sed de perversión y deseo...

Sacar a la Dama... puta... perra ... mujer y niña que tengo en mi interior y de cual usted es el único dueño...



El tiempo que gran juego del destino.

Ese día iba una flor marchita hacia su destino, ese en el que caprichoso segundero esperaba a ser congelado eternamente.

Ella salía de un pozo oscuro, sin brillo, sin aire, sin vida...

El esperaba que por fin ese sueño se realizará, que esa alma al cual el caprichoso destino por fin la había dejado marchar a su lado fuera lo anhelado y deseado en toda una vida...



Subió y subió y al verlo y ver su energía aunque algo pálida .. sintió un latigazo en su sentir...

El la vio... la cogió... y al mirarse a los ojos ambos... el segundero al fin se congeló... se degustaron, y tocaron, y el al tomarla como suya ... impregno en ella su marca... marca que a ella le volvió a dar vida y orgullosa de ser suya...



Amo lo adoro... y es el amor de mi vida el cual al fin el caprichoso destino y después de que supiera estar a la espera incluso después de tanta oscuridad... volvió a latir mi corazón para que esta flor volviera a cobrar vida... impregnarlo de aroma y con mi luz darle eternidad a nuestro camino juntos...



Lo adoro como es... por quien es... y como es...

Es mi todo...
Es mi Amo...
Es mi compañero...
Es mi guía...
Es el hombre de mi vida...
Es mi cómplice...

Harumi Oyama.




martes, 10 de abril de 2018

Escrito dedicado mi Amo Jose Oyama






Al Amo se le debe de cuidar igual que él cuida de ti, su sumisa.

Se le debe aliviar el alma igual que él alivia la tuya.
Se le debe de cuidar su mente igual que él cuida de la tuya. Se le debe de cuidar su cuerpo al igual que él cuida del tuyo con cada tacto.

La felicidad de él debe residir en que la tuya es plena con tu entrega y si es así, su mente será más habida, su corazón más pleno y su cuerpo más intenso...

Un Amo también es hombre y siente tanto o más que tú, su sumisa, ya que con cada vez que toma tu mente, su esencia es más pura.

Cuida de que tu Amo saque una sonrisa perversa cada amanecer y de que al anochecer tenga una paz en su alma como jamás había anhelado tener nunca.

Cuida de TU AMO, ya que él es el que te calmara en épocas de tempestades, te alentara a ser más segura y libre, a que esa niña. mujer, puta, perra y dama, sea más pura y brille como el gran diamante que eres el cual él pule día a día.

Cuida de él ya que en su esencia reside tu deseo por sentirlo en cada poro de tu piel. Que anhelas tener su fragancia en tus fosas nasales cada segundo del día, y que su esencia sea el mayor manjar que te regala para en tu alma sentir ese cosquilleo que al sentirlo dentro de ti tu piel sea erizada...

Cuida de él y tu luz será intensa y siempre iluminara su camino, para que él ilumine el tuyo...

Mis palabras son para y por usted Amo, es esa luz que cada día mis pupilas iluminan su mirada perversa y así sacarle una sonrisa llena de paz y amo...

Harumi Oyama🌹

domingo, 18 de marzo de 2018

CONTROL DEL ORGASMO: EJERCER EL CONTROL








CONTROL DEL ORGASMO:

La capacidad de la parte dominante de la sumisa de ejercer su control total y completo sobre la excitación sexual de la parte dominante es el principio central de los juegos BDSM. Pero ese control no debemos creer que es únicamente un control sobre saber en qué momento exactamente va a correrse la sumisa y de qué forma va a hacerlo. El control del que hablamos es un control que implica una mezcla de Dominación física y de dominación mental. Gracias a ello podremos retardar esa gratificación y ese alivio que, en cualquier caso, es siempre el orgasmo para la persona sexualmente excitada.



En la forma más simple, la parte Dominante puede ir dando indicaciones a la sumisa hasta llevarla al orgasmo. Para darle más sabor a este juego, es mejor que uno este inmovilizado o, en cierto modo, disminuido de movimientos. Atar a la silla, a la cama u otra pieza de mobiliario puede ser un método. La suspensión, qué duda cabe, otro. Informaos sobre los distintos tipos de cuerda y lo distintos tipos de atadura que podéis utilizar pata practicar estos juegos sin dañaros.






















La mujer dominante puede juguetear con la erección de su sumiso y su nivel de excitación sometiendo a sus genitales a una felación, a breves periodos de penetración vaginal y a las distintas sensaciones que pueden proporcionar la infinidad de juguetes sexuales que existen en el mercado. Prueba a hacerlo con tu pareja sumisa. Llévalo al umbral del orgasmo en varias ocasiones e impide que se corra. Cuando el orgasmo llegue de verdad, ya verás lo que es un estallido de potencia y alivio. Si tu deseo es permanecer incólume, mantente lejos de ese estallido. Pero puede ser que, por el contrario, desees ser bendecida por esa lluvia que tu misma te has encargado de retardar. Aguanta entonces firme, porque la lluvia llegara torrencial, dispuesta a salpicarte.



También el hombre puede hacer lo mismo con la mujer gracias a la estimulación de sus genitales gracias al cunnilingus y al uso hábil de los dedos u otros instrumentos (vale, tu pene cuenta como instrumento) que vayan variando de forma, velocidad y profundidad de penetrar en esa vagina que también, por qué no, puede ser “maravillosamente torturada” con algunos de esos juguetes de los que ya hemos hablado en alguna ocasión.























Mediante el uso de diferentes técnicas e instrumentos, el dominante puede estimular sexualmente diferentes partes del cuerpo del sumiso verbalmente. No cesara entonces en todas las cosas que le ha hecho anteriormente (la caricia, la felación, el cunnilingus, la penetración…), las llevara hasta su final y dejara que la naturaleza siga su curso.




Si lo desea, el dominante puede optar por participar en el punto culminante, donde ambos miembros de la pareja llegar al orgasmo al mismo tiempo. Esto no se logra fácilmente y necesita practica y compenetración dentro de la pareja. También lo necesita ese control del orgasmo del que venimos hablando. Si el sumiso es llevado al borde del orgasmo en demasiadas ocasiones puede frustrarse el placer final. También puede resultar frustrante cuando el orgasmo llega de manera inoportuna, por ejemplo, cuando el dominante ha abandonado la estimulación genital. Para evitar la llamada “rutina del orgasmo” el dominante debe ser muy consciente de en qué momento de su excitación se encuentra el sumiso.





sábado, 10 de febrero de 2018

LAS ENDORFINAS EN EL BDSM





¿Qué son las endorfinas?
Todos hemos oído hablar de ellas y sabemos que, de un modo u otro, intervienen en las relaciones y en los juegos BDSM pero… ¿Sabemos exactamente lo que son las endorfinas? ¿Y sabemos exactamente cómo funcionan?
Las endorfinas son unas sustancias (científicamente son catalogadas como péptidos opioides endógenos) que produce nuestro cuerpo de manera natural y que poseen la finalidad principal de atenuar el dolor y, con ello, de producir sensación de bienestar más o menos marcada. Las endorfinas, así vendrían a ser una especie de opiáceos naturales que provocarían, entre otros, los siguientes efectos:
1.       Promover la calma.
2.       Mejorar el humor.
3.       Retrasar el proceso de envejecimiento.
4.       Potenciar las funciones del sistema inmunitario.
5.       Reducir la presión sanguínea.
6.       Reducir los niveles que adrenalina generados por algún estado más o menos intenso de ansiedad.

















Entre las actividades que suelen servir para aumentar los niveles de endorfinas encontramos actividades tan variadas como recibir un masaje, tomar el sol, comer chocolate, meditar, cantar, bailar, pintar, correr, nadar, ir en bicicleta o, lo que, a nosotros, en esta sección, más nos interesa, practicar BDSM.
La parte sumisa experimenta subidones puntuales de endorfinas durante todo ejercicio BDSM.  La parte Dominante, por su parte, debe saber cómo provocar que el cuerpo de la persona sumisa experimente dichas descargas. En gran medida, el éxito de todo encuentro BDSM y de toda práctica de este tipo de juegos depende de que la parte Dominante sepa intuir cuando el cuerpo de la persona sumisa está preparado para realizar una de esas descargas.


¿Existe una regla general al respecto? Podemos decir que sí. Sabiendo que las descargas de endorfinas se liberan en secuencias, debemos saber que entre secuencia y secuencia debe pasar un tiempo mínimo y que ese tiempo mínimo oscila generalmente alrededor de los 10 minutos. Tras provocar el estímulo de intensidad suficiente como para que la parte sumisa experimente esa descarga/liberación de endorfinas de las que hablamos, la parte Dominante deberá dejar pasar diez minutos antes de ejecutar otro estimulo que sea capaz de producir una respuesta semejante por parte de la parte sumisa, es decir; la parte Dominante deberá dejar pasar unos diez minutos desde la última descarga de endorfinas para que la parte sumisa pueda experimentar otra. A los cinco minutos de experimentar aquella, la parte Dominante podrá volver a aplicar técnicas de dolor cuya intensidad debe ser creciente. ¿Qué se consigue con eso? Que la parte sumisa llegue, cada vez más, a estados alrededor de conciencia más profundos.




NIVELES DE LIBERACION DE ENDORFINAS EN EL BDSM

Los principales teóricos del BDSM defienden que a lo largo de una sesión BDSM pueden alcanzarse seis niveles de liberación de endorfinas diferentes. Esos seis niveles son los siguientes:
-          Nivel 0. Al inicio de na sesión BDSM las endorfinas no han sido liberadas. Esto provoca que cualquier tipo de “tormento “, por suave que sea, cause dolor en la parte sumisa. Esa sensación de dolor hacer que, en poco tiempo, la persona sumisa experimente un “subidón “de endorfinas, Este subidón de endorfinas tiene un efecto inmediato: el umbral del dolor de la parte sumisa aumenta, lo que permite la aplicación de otros tipos de tormentos un poco más intensos.


-          Nivel 1. Habiendo llegado al instante en que la parte sumisa haya liberado su primera descarga de endorfinas hay que procurar, durante diez minutos, que el nivel de excitación de aquella no disminuya en exceso. ¿como? Con golpes suaves y relativamente constantes. Pasados esos diez minutos, hay que volver a incrementar el dolor hasta que la parte sumisa llegue a su nuevo umbral, durante diez o quince segundos. ¿Que habremos conseguido con ello? Que el cuerpo de la parte sumisa vuelve a efectuar una descarga de endorfinas estableciendo de ese modo un nuevo umbral de dolor.
-          Nivel 2. Este nuevo nivel exige el mantenimiento de un grado de dolor que, pese a ser más o menos constante, debe mantenerse muy por debajo del nuevo umbral del dolor establecido en el último nivel. Eso sí: cada minuto debe alcanzarse un pico un tanto más intenso. Tras un periodo de diez minutos realizando este tipo de estimulación hay que, durante cinco minutos, volver a incrementar el grado de intensidad de la misma. Llegados al umbral del dolor, deberemos hacer como en el nivel anterior: traspasar entre 10 y 15 segundos dicho umbral para, alcanzada la descarga de endorfinas, ubicar el umbral del dolor un poquito más allá.


-          Nivel 3. Llegado a este nivel la persona sumisa experimenta una cierta sensación de atontamiento, de notar los parpados pesado. Menos inhibida, esta persona gime más y se queja, pero todo ello dentro de un estado de incipiente relajación. Actuando como se ha actuado en los niveles anteriores se conseguirá una nueva descarga de endorfinas y la entrada en un nuevo nivel.
-          Nivel 4. En el nivel 4, la persona sumisa ya presenta un estado de conciencia evidentemente alterado. Sometida y entregada, esta persona se halla a caballo de la lucha entre dos tipos de sustancias, la adrenalina y las endorfinas. La persona Dominante debe estar sumamente atenta durante este nivel a las reacciones de la parte sumisa. Hay que pensar que, en este nivel, la persona esta prácticamente grogui. Hasta puede ser que se vea incapaz de pronunciar la palabra “seguridad”. El límite del dolor infringido en esta sesión debe alcanzarse en este nivel. Sera en el cuándo se alcance el umbral máximo del dolor tras haber experimentado una nueva descarga de endorfinas.
-          Nivel 5. Este es el nivel en el que la parte sumisa, inmensa en un evidente estado alterad de conciencia, entregada completamente a las órdenes de la parte Dominante, vulnerable y relajada, alcanza el máximo extasis. 


-                                                                                                                                  
EL RIESGO DEL NIVEL 6

La mayor parte de las sesiones BDSM acaban en el nivel anterior. Es a partir de aquí cuando comienza el altercaré, es decir, el periodo en el que la persona sumisa debe quemar la adrenalina y las endorfinas producidas durante la sesión BDSM. En algunos casos, sin embargo, se llega a alcanzar un nuevo nivel. ¿En cuáles? En aquellos en los que la parte Dominante conoce a la perfección las características y los límites de su parte sumisa. No hace falta decir que esta fase de la sesión BDSM presenta múltiples riesgos. La parte sub se encuentra a merced absoluta de la parte Dom e, incapaz de articular palabra, recibe el “tormento “sin poder indicar límite alguno. Sus reacciones, de hecho, serán reacciones que en muchos casos parecerán más animales que humanas. En esta fase de la sesión BDSM, deberá ser la parte Dominante la que, en búsqueda de una nueva descarga de endorfinas, deba conocer el umbral del dolor de la parte sumisa y sus límites para no traspasarlos.  

                                                                                                                                                                                           

jueves, 25 de enero de 2018

JEAN-PAUL FOUR: MAESTRO DE LA FOTOGRAFIA FETISH




Uno de los grandes nombres actuales de la fotografía Fetish y BDSM es, sin duda, el del francés Jean-Paul Four. Uno de los mejores piropos que pueden hacerse al trabajo fotográfico de Jean-Paul Four es el de constatar que hay muchas mujeres y de todo tipo que quieren ser fotografiadas por él. Al estudio de este excelente y personalísimo fotógrafo Fetish no solo acuden modelos; también lo hacen secretarias, enfermeras, abogadas, mujeres de la limpieza, amas de casa… El atractivo innegable de las fotografías Fetish de Jean-Paul Four es tan grande que se basta y se sobra para derribar cualquier tipo de barrera clasista.





Jean-Paul Four trabaja en Lyon desde 1978. Formado en diseño, artes aplicadas y arquitectura, Four inició su andadura como artista realizando grabados y pinturas. 











Al poco tiempo, y atraído irremisiblemente por la fotografía, Jean-Paul Four se inició como fotógrafo de moda y publicitario, Esto, seguramente, le ha permitido ganarse la vida. Pero la verdadera pasión fotográfica de Four es la de la fotografía Fetish. Es cuando realiza fotografías Fetish cuando Jean-Paul Four se siente verdaderamente artista y creador.








En la fotografía de Jean_Paul Four tiene cabida todo tipo de práctica BDSM. En las fotografías BDSM de este fotógrafo francés encontramos escenas bondage, imágenes shibari, escenas marcadamente fetichistas, composiciones de innegable acento erótico o directamente pornográficas. En las fotografías de Four podemos encontrar desde una mujer introduciéndose un dildo hasta hombres vestidos con tacones y corsé. Por haber, en las fotografías BDSM de Jean-Paul Four llegamos a encontrar hasta embarazadas protagonizando escenas shibari.





SOBRIEDAD Y NATURALIDAD

Las imágenes BDSM de él, están tomadas en su inmensa mayoría en su estudio. Los escenarios, sobrios y casi desnudos, aparecen iluminados únicamente por una luz en la mayor parte de las ocasiones cenital. Esa luz, unida al uso del blanco y negro, ayuda al fotógrafo a crear un sugerente e impactante juego de luces y sombras.


Una de las características que sirven para identificar su fotografía Fetish es la elección de las protagonistas de sus fotografías. Four huye del uso de modelos de medidas perfectas y belleza al uso para escoger mujeres de perfiles y formas no tan ajustadas a lo que el mundo de la publicidad a estandarizado como prototipo de la belleza femenina. Four ha declarado en alguna ocasión que empezó realizando sus fotografías Fetish sirviéndose de su esposa y que, a partir de ahí, fue aumentando su abanico de mujeres y hombres fotografiados echando mano al círculo de amistades y parejas.



Jean-Paul Four, de quien en este artículo se muestra algunas de sus imágenes más representativas, reconoce como maestros e inspiradores de su obra a Helmut Newton y a dos fotógrafos francés, Guy Bourdin y Guy Berquet.

domingo, 21 de enero de 2018

Shibari el arte japonés de la atadura erótica





A Kurt Fisher: 1953-2011

A principios de 2009 la compañía de mosaicos de lujo Bisazza contrató para una campaña publicitaria al famoso fotógrafo Nobuyoshi Araki. La promoción fue un éxito, pero una de las imágenes fue rápidamente prohibida en el Reino Unido por la ASA (Advertising Standards Authority), con el argumento de que tenía una fuerte carga de violencia sexual. La fotografía mostraba a la modelo atada y con una expresión extraña en el rostro…

Ya estoy acostumbrado a cualquier tontería en cuestión de censuras, pero me sorprende que la obra de Araki todavía levante controversias. Considerar misógino a uno de los mayores adoradores de la belleza femenina es una muestra de miopía tan increíble que me parece necesario, como fan de Araki y aficionado al BDSM, aclarar algunos puntos sobre el arte del shibari que hubieran evitado el malentendido de la ASA.

Una precisión inicial: la palabra shibari (縛り) significa literalmente “atadura”, mientras que kinbaku (緊縛) se podría traducir como “atar fuertemente”. En la práctica, ambas palabras se emplean casi indistintamente (con ciertos matices) para referirse al arte japonés de la atadura erótica, a cuya historia, significado y belleza está dedicado este artículo.



1. Una atadura es un abrazo fuerte




¿Por qué resulta erótico inmovilizar o restringir el movimiento? Para la persona atada, el efecto es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y zonas erógenas, el roce que puede ser suave o áspero según el tipo de cuerda…  En una suspensión entra en juego la ingrávida sensación de volar y perder los referentes; en una atadura sobre tatami o una cama, el sentirse manejada, empujada, acariciada por las cuerdas. Los efectos psicológicos son potentísimos y a veces contradictorios: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder librarse de toda responsabilidad y vergüenza (“no puedo resistirme al placer que se me proporciona”). Como sostiene el propio Araki, atar fuertemente es abrazar… Las cuerdas se convierten en una extensión de los dedos del atador.

El establecimiento de una comunicación fluida entre atador y atado convierte una sesión de shibari (sea performance con público, sea juego privado) en un cruce entre baile intenso y pelea de artes marciales…  Entra también en juego el aspecto estético: la disposición de las cuerdas realzando y subrayando las formas de la persona atada, la contorsión erótica de los cuerpos, las posturas tanto expuestas como recogidas, tensas o relajadas. La expresión de la cara de la persona atada suele ser clave en las fotografías de shibari: en una cultura como la nipona, famosa por su impenetrabilidad facial, dejar traslucir una emoción profunda crea un instante potente y significativo.

¿Y qué hace el atador cuando tiene a la “víctima” a su merced? ¿La azota? ¿La acaricia? ¿La fotografía? ¿Folla con ella? ¿Deja que vuele? ¿Le venda los ojos para que se aísle del mundo exterior y se cueza en su propia salsa? Pues todo, parte o nada de lo anterior, dependiendo de la relación existente entre ambos (tan ligera como atador/modelo fotográfico o tan profunda como pareja habitual). Cada tipo de interacción tendrá su propia energía artística y vital.



2. La atadura sagrada



No es casual que el arte de la atadura (erótica o no) se haya desarrollado sobre todo en Japón, ya que el uso creativo de cuerdas y envoltorios ha formado parte de su tradición social y cultural ya desde el periodo Jōmon (literalmente “diseño de cuerda”), que va desde el 14.000 hasta el 400 antes de Cristo y recibe su nombre de los hermosos patrones realizados mediante sogas de yute en piezas de alfarería. Envolver cuidadosamente los obsequios es también un arte con sus propias reglas: es conocida la historia del maestro zen Ejo Takata, que le regaló a Jodorowsky un paquete intrincadamente envuelto. Cuando tras mucho esfuerzo logró desenvolverlo, el escritor chileno vio que estaba vacío: el auténtico regalo era la experiencia estética efímera e irrepetible de deshacer la hermosa y complicada atadura.

Hasta en la religión sintoísta tienen un papel importante las ataduras: las cuerdas llamadas shimenawa marcan los lugares considerados puros o sagrados, como los templos o los árboles donde habitan los espíritus…



3. La atadura como arte marcial



Pero la mayor fuente histórica del shibari se puede rastrear en el hojōjutsu (捕縄術), un arte marcial japonés que enseña a utilizar cuerdas para capturar y atar prisioneros para su arresto, transporte o castigo. Sus orígenes pueden rastrearse hasta el siglo XVI como arma de guerra (era una de las 18 técnicas de lucha en que se instruía a los samurai), y posteriormente como herramienta policial.

La habilidad japonesa para ritualizar y embellecer actividades cotidianas (desde la ceremonia del té hasta la caligrafía o los arreglos florales) entró también en juego con el hojōjutsu: las ataduras del prisionero podían seguir complicados patrones según su clase social, el delito cometido o el castigo que le estaba reservado. Diferentes escuelas enseñaban sus propias técnicas secretas de atadura y empleaban cuerdas de diferente color (dependiendo de la estación del año), grosor o material.



Un punto en común de todas estas técnicas es que no se preocupaban en exceso del bienestar del criminal, presionando con las cuerdas puntos de dolor o dificultando la respiración. De hecho algunas ataduras se utilizaron abundantemente como método de tortura durante el periodo Edo (siglos XVII-XIX). Según documentos de la época, dos de las peores torturas que se podían aplicar legalmente sobre un criminal eran las ataduras llamadas ebizeme (con el criminal contorsionado dolorosamente sobre sí mismo, ver ilustración adjunta) y tsurizeme, consistente en suspender todo el peso del prisionero de sus brazos atados a la espalda. Hay documentados poquísimos casos en que estos métodos de tortura no obtuvieran apresuradas confesiones… Con excepciones, la más llamativa la de una mujer llamada Fukai Kane, detenida en 1871 como sospechosa de asesinato y más tarde puesta en libertad sin cargos… Ante la sospecha de los sorprendidos carceleros de que el suplicio estaba teniendo un efecto diametralmente opuesto al previsto.



4. De la brutalidad al arte erótico



Independientemente de la curiosa actitud de la señora Kane, es evidente que en esa época tanto el hojōjutsu como la tortura de la cuerda eran actividades brutales, que podían dejar secuelas permanentes en sus víctimas y que no buscaban ningún tipo de connotación sensual. El paso de la brutalidad medieval al refinamiento del arte erótico se dio de forma gradual durante el siglo XIX y llegó a su cumbre gracias a la influencia del pintor Itoh Seiyu, llamado el “padre del kinbaku”.

Nacido en 1882, Itoh recibió profundas influencias del arte del ukiyo-e (los bien conocidos grabados xilográficos sobre madera) y especialmente de los shunga o “dibujos de primavera”, grabados explícitamente sexuales inmensamente populares en la época. Ya tuve oportunidad de hablar en Jot Down del terremoto erótico tentacular que Katsushika Hokusai ocasionó con El sueño de la mujer del pescador … Otros autores de shunga jugaron un papel similar en la erotización de las ataduras y las escenas de violencia (seme-e): desde los asaltos de Kunisada Utagawa o las cortesanas castigadas de Koryusai Isoda hasta la terrible y extrañamente erótica imagen de una embarazada suspendida cabeza abajo en la cabaña de una bruja: La casa solitaria del pantano de Adachi del gran Tsukioka Yoshitoshi. También en el teatro kabuki más popular en la época empezaron a prestársele una especial atención a las escenas de torturas o ataduras (relativamente abundantes en los dramáticos argumentos de las obras), interpretadas con convicción por actores que adoptaban papeles masculinos y femeninos. Al joven Itoh le causaron gran impacto escenas como la representada en la imagen adjunta, de una obra kabuki en que una princesa llamada Chujo es atada bajo una fría tormenta de nieve…


Itoh Seiyu absorbió estas influencias y las combinó con su propia querencia por los juegos eróticos de dominación y sumisión (lo que hoy llamaríamos BDSM), haciendo nacer el arte del shibari. La primera mujer de Seiyu no compartía en absoluto sus preferencias eróticas, y el suyo fue un matrimonio frío. Pero su segunda esposa y modelo, una delicada mujer llamada Kiseko, era sexualmente masoquista y sentía un enorme placer al ser atada (y retratada) por Itoh. Seiyu transformó gradualmente las ataduras del hojōjutsu buscando convertir la brutalidad en placer: las cuerdas que antes presionaban estratégicamente nervios causando un gran dolor pasaron a buscar las zonas erógenas y seguras; empleó nudos y pases de cuerda que no se apretaran con el forcejeo, evitando así el riesgo de cortar la circulación…


Esta preocupación de Itoh (y, como veremos, sus discípulos) por la seguridad de las ataduras será muy importante en escenas fotográficas realmente intensas, como la controvertida imagen de la suspensión cabeza abajo de Kiseko embarazada (en homenaje al ukiyo-e de Yoshitoshi antes comentado) o una sesión de fotografía en la nieve realizada en pleno febrero…




Inevitablemente Itoh acabó teniendo problemas con la censura y al menos en dos ocasiones pasó por comisaría: la primera vez por publicar “material obsceno” y la segunda por unos dibujos ofensivos hacia el Confucianismo. Sin embargo, más adelante su popularidad como artista y enfant terrible le permitió suavizar sus relaciones con las autoridades, hasta el punto de terminar dando clases de hojōjutsu a policías o colaborando en un libro gubernamental sobre la justicia en la época Edo.

Para entender esta libertad sorprendente a ojos occidentales tengamos en cuenta que parte del Japón cultural de los años 20-30 estaba influido por los excesos artísticos de la república de Weimar y tendencias experimentales de vanguardia… Mientras en los EEUU resultaba problemático usar la palabra “embarazada” en la radio, en Japón nacían movimientos artísticos como el Ero Guro Nansensu, dedicado a la corrupción sexual, lo deforme y lo grotesco. Itoh Seiyu no pertenecía a este movimiento (buscaba más el refinamiento clásico que la transgresión rompedora), pero se benefició del ambiente de la época.


5. El club de las historias extrañas



Cuando por fin logre viajar a Japón (llevo años intentándolo infructuosamente), visitaré sin falta un distrito tokiota llamado Iidabashi… A tres minutos de la estación de tren, un edificio aparentemente anodino alberga sin embargo un museo-librería realmente único: el Fuzoku Shiryoukan o “Museo de lo Anormal”. Fundado en 1984, alberga la mayor muestra mundial de publicaciones relacionadas con el sadomasoquismo: una colección privada de más de 17.000 volúmenes, 2.000 vídeos, centenares de documentos históricos y un increíble portafolio con casi todas las obras originales de Itoh Seiyu.

Una de las joyas de este museo es la colección completa de una legendaria revista llamada Kitan Club (abreviatura de “El club de las historias extrañas”), que nació en Osaka tras la Segunda Guerra Mundial como publicación underground de relatos escandalosos o divertidos. Sin embargo, a partir de mediados de los cincuenta su editor cambió la orientación de la revista especializándola en sadomasoquismo y shibari… La decisión fue tomada sobre todo gracias al éxito de ventas del número de julio de 1952, que contenía una ilustración llamada Diez mujeres atadas de un dibujante aún desconocido llamado Kita Reiko. Esa ilustración se puede considerar fundacional, al abrir un nuevo camino al arte del shibari hacia los medios de comunicación.

Kitan Club alcanzó una enorme fama, y acogió a alguno de los mayores talentos artístico-eróticos de la época… Kita Reiko resultó ser un alias de Minomura Kou, discípulo de Itoh Seiyu y continuador de sus estudios sobre la violencia erótica en el teatro kabuki. El prolífico y recientemente fallecido escritor Dan Oniroku empezó aquí su carrera literaria con la historia Hana to Hebi (“Flor y serpiente”), que sería adaptada al cine en varias ocasiones por la poderosa productora Nikkatsu. También empezó a escribir en Kitan Club en esa época el legendario Nureki Chimuo, reconocido hoy en día como el mayor nawashi (“maestro de cuerda”) vivo…

Mientras tanto, en Occidente, varios ejemplares de Kitan Club caían en manos de un dibujante y fotógrafo llamado John Alexander Scott Coutts, alias John Willie. Fue un auténtico pionero del arte fetichista en occidente (se le llegó a conocer como “el Rembrandt del pulp”), jugando en EEUU un papel similar al de Itoh Seiyu en Japón. Se puede rastrear la influencia del shibari en muchos de sus dibujos para la revista Bizarre (¡qué delicioso su personaje de Sweet Gwendoline!) y en gran parte de las fotos eróticas en que ató a modelos como la conocida pin-up Betty Page. Por supuesto, la influencia fue bidireccional, y en varios ejemplares de Kitan Club pueden encontrarse obras de Willie, Eric Stanton y otros dibujantes y fotógrafos estadounidenses de la época.

Kitan Club abrió camino a muchas otras revistas, libros de fotografía, novelas y películas relacionadas con el sadomasoquismo y el shibari. Algunas de estas publicaciones resultaron copias cutres sin alma ni sentimiento o sufrieron altibajos por culpa de los vaivenes de la censura, pero otras alcanzaron pronto grandes niveles de calidad artística. Fue por ejemplo en la revista SM Sniper donde Nobuyoshi Araki, con el que abríamos este artículo, publicó en 1979 uno de sus mejores portafolios de shibari…



6. Nawashi: artistas de la cuerda


En la época pre-Internet, estas publicaciones permitieron poner en contacto a modelos, atadores y aficionados, facilitando el intercambio de ideas, información y técnicas. De ese caldo de cultivo han ido surgiendo con el tiempo grandes nawashi (“maestros de la cuerda”), es decir, personas con reconocido talento para la atadura erótica. Para ser considerado un nawashi no hace falta sólo habilidad técnica, sino sobre todo sentido estético y capacidad para establecer una comunicación profunda con la modelo. Cada nawashi tiene su propio estilo: hay quien prefiere las suspensiones y quien favorece el bondage de suelo; hay quien gusta de los patrones ordenados y quien potencia la asimetría y la originalidad…

Uno de los nawashi más influyentes fue Akechi Denki, un genio natural de la cuerda. De carácter suave, amable y dialogante, contribuyó enormemente no sólo al avance de la técnica de la atadura sino también a acercar al público su arte, más allá de los círculos elitistas en que se movió el shibari en sus inicios. Akechi falleció prematuramente en 2005, dejando tras de sí alguno de los mejores libros de fotografías de shibari de la historia (por ejemplo el magnífico Pleasure and a Little pain, con la modelo Kate Asabuki). La autora francesa Agnès Giard le dedica su imprescindible ensayo L’imaginaire erotique au Japon usando estas palabras: “A la memoria de Akechi Denki, que ataba a las mujeres tan dulcemente que ya no querían ser desatadas”.

Y hablando de mujeres: probablemente algún lector se haya preguntado si también hay mujeres maestras de la cuerda… Y evidentemente la respuesta es sí, cada vez más, aunque algunos de los primeros nawashi se mostraran reluctantes a la idea. En la época feudal japonesa, donde hemos visto que tiene uno de sus orígenes históricos el shibari, la cuerda era dominio exclusivo de los hombres (con la única excepción de las kunoichi o “mujeres ninja”). Fue precisamente Akechi Denki uno de los primeros nawashi en enseñar su arte a mujeres como la habilísima Benio Takara, actualmente una reconocida Dómina y maestra de la cuerda.

Y empezaré la última sección de este artículo con otro gran ejemplo de mujer nawashi…



7. Volar sobre un escenario



Barcelona, 9 de Abril de 2011. Se celebra el acto benéfico Cuerdas por Japón, creado por el artista Alberto No Shibarien favor de las víctimas del reciente tsunami. Mientras suena de fondo la música de los Yoshida Brothers, una mujer llamada Despertant se acerca a un chico joven que le espera en actitud tranquila. La mujer coge un manojo de cuerda de yute. Con un tirón rápido de la mano (similar al gesto de arrancar la anilla a una granada) la despliega elegantemente y comienza a usarla para atar al joven, partiendo de las muñecas cruzadas en la espalda y tensando la cuerda alrededor de brazos y hombros. Un diseño empieza a ser visible: un arnés que inmoviliza progresivamente al joven y le sirve como punto de apoyo hacia una anilla que cuelga del techo. Un par de tirones de las cuerdas hacen volar al hombre, que queda completamente suspendido de la anilla y girando lentamente sobre sí mismo. De repente la mujer saca unas tijeras y el público contiene el aliento: ¿hay alguna emergencia que haga necesario cortar las cuerdas? Sin embargo, la mujer agarra la coleta del joven, y en un gesto tierno cuyos significados se adivinan profundos, la corta.

El shibari es ante todo una comunicación íntima entre dos personas… Pero al ser un arte tan visual y estéticamente potente, es lógico que encuentre uno de sus principales medios de expresión encima de los escenarios, no sólo de clubes especializados sino también de teatros, locales privados o incluso platós de televisión. Recientemente el canal Arte retransmitió una preciosa performance aérea de la bailarina berlinesa Dasniya Sommer (en la foto), que combina de forma hipnótica y preciosista shibari, yoga y danza contemporánea…

Gran parte de los artistas del shibari que deciden subir a un escenario le deben mucho al maestro Osada Eikichi, primer nawashi en llenar locales con sus coreográficas e intensas actuaciones tras su primera y legendaria performance en el estudio de ballet Ars Nova de Tokio, en 1964. Su testigo lo recogió el gran Osada Steve, de origen alemán y único nawashi occidental residente en Japón. Las apariciones públicas de Osada Steve resultan siempre espectaculares, ya que posee un magnetismo particular y un sentido escénico muy desarrollado. Tuve en 2010 la inolvidable oportunidad de asistir a uno de sus talleres, organizado en Barcelona por el Club Social Rosas 5, y de verle en acción…



8. La belleza del kinbaku

Todo este artículo no ha hecho más que rascar la superficie de un mundo sensual y sorprendente que conjuga niponofilia, erotismo, estética y espectáculo, un arte del que podría estar hablando durante horas… Pero me debo despedir ya y lo haré con una recomendación literaria: quien quiera saber más de la historia y orígenes del shibari debería conseguir el libroThe Beauty of kinbaku, de “Master K”: un ensayo precioso y profusamente ilustrado con hermosas fotografías, publicado en una única edición de mil ejemplares que se convertirán pronto en objeto de coleccionista…



Artículo de  Josep Lapidario